LARGA VIDA AL REY.

Corría el año 2009… o tal vez era el 2000. Sucedió en Barranco, el distrito bohemio por excelencia de Lima, Perú. Era febrero, lo sé porque eran días de carnaval y hacía calor.La sensación que guardo en la memoria es que era un viernes…. pero a lo mejor era un lunes… Da igual, cuando te diviertes cualquier día puede tener sabor a viernes.

No recuerdo de donde venía, pero terminé encontrándome con Tito, y no sé cómo aparecieron El Cirtis y El Huesi. Todos amigos de la infancia.Entramos en casa de Paola, la hermana mayor de Tito. No sé qué hacíamos ahí, pero creo recordar que en ese entonces Tito trabajaba para ella, quien llevaba (y aún lo hace) una productora de audiovisuales. En el salón nos topamos con aproximadamente unos 30 trajes de Elvis traídos desde Miami, con accesorios y todo lo necesario para convertirse en rey por una noche. Seguro que mía no fue la ocurrencia, pero alguno de nosotros pensó que sería buena idea convertirse en reyes y salir a dar una vuelta por Barranco.  Yo, como cada día en ese entonces, llevaba una cámara al hombro y carretes en los bolsillos.

Yo no me disfracé. Así que de esa casa salió un trío de reyes y yo. Nunca me gustó disfrazarme, no sé bien por qué. Supongo que es por timidez. Mi excusa fue “yo no me disfrazo, yo soy el fotógrafo”. A fin de cuentas es la cámara la barrera que disfraza mi timidez.

Salimos de ahí disparando. Click click click. Aprovechamos los últimos grados kelvin del atardecer y seguimos paseando cuando el cielo era ya todo negro… sin estrellas… bien limeño. En el camino, de bajada, nos detuvimos en una bodega a comer y beber algo (teníamos hambre, la boca seca y mucha sed). También nos detuvimos en algún jardín dotado de reflectores que nos sirvieron como fuente de luz para algunas de las fotos, y en alguna esquina alumbrada por una farola. Estuvimos unas horas deambulando por Barranco. La gente nos miraba, la gente se divertía, nosotros nos divertíamos. Una pareja bastante mayor se nos acerco en algún punto de nuestro recorrido y preguntó: “¿Dónde van a actuar?”.

En Perú, en época de carnaval, todos juegan, quieran o no. Se suelen arrojar globos de agua a los transeúntes. Uno de los reyes fue víctima de un proyectil de H2O lanzado desde una ventana. El rey, al ver desde qué ventana había sido lanzado el globo decidió cobrar  venganza y de una certera pedrada rompió el cristal. Sin carrozas ni caballos, sus majestades por una noche, antes de sufrir la represalia por parte del vulgo, huyeron a toda prisa.

Pasaron las horas y llegó el momento de irse a casa, pero antes fuimos a devolver los trajes que habían sido tomados “prestados sin permiso”.

Pocos son los recuerdos que guardo de aquella época, un tanto confusa, de mi vida. La memoria me falla mucho, pero la fotografía siempre ayudó. Ahora, al tener casi todos mis negativos conmigo después de siete años y verlos a través de la mesa de luz, lupa en mano… recobro recuerdos y sensaciones dadas por perdidas…

Esos negativos rayados por el tiempo, como la mismísima memoria,  me devolvieron aquel buen rato pasado con mis amigos de la infancia que, como tantos otros momentos, permanecen incrustados en nuestra particular memoria colectiva.

Fin.

Película Kodak Supra 800 asa. Escáner Plustek OpticFilm 7200.

2 responses

  1. LaineApine

    Sweet style!

    April 6, 2012 at 10:54

  2. Paola Paz

    Buenas fotos, buen recuerdo!!!…….qué será de los trajes???…….hace ya mucho se perdieron…

    April 23, 2012 at 06:53

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