LAS LUCHAS.

Publicado en Interviú el 24 de enero de 2011.

 PATADAS A TUTIPLÉN

Por: Carlos Dávalos

Fotos: Andy Rios

La lucha mexicana de los guerreros enmascarados toma al asalto Barcelona.

“Para ser un luchador hay que estar un poco loco”, dice Ciro Medina, creador de El Grito Producciones y responsable de traer a Barcelona uno de los eventos más significativos e importantes de la cultura mexicana, la lucha libre. Aquí las llaves, las patadas voladoras y los ataques verbales entre guerreros son cosa rutinaria. Ellos son como los súper héroes de los cómics, tienen una doble vida. Arriba del escenario, con una máscara en la cabeza, no son los mismos. Por un momento, EL Mil Huesos, El Ginecólogo Asesino, El Último Chingón, o Perro Aguado, se sienten invencibles. Y es quizá ahí donde radica la locura a la que Medina hace referencia, porque fuera del cuadrilátero, sin el disfraz, nadie los reconoce. “Hay que tener una forma de ser muy particular para querer ser súper héroe, subirte, vivir muy duramente los entrenamientos,  y luego arriba del ring recibir golpes, gritos o aplausos del público”, agrega Medina. “El ponerte una máscara en sí te hace ser alguien diferente”.

Nacido en Monterrey,  México, Ciro Medina llegó a Barcelona en septiembre de 2001 a estudiar un master en Comercio Internacional y quedó fascinado por la ciudad. Aquí se enamoró y decidió establecerse y empezar una nueva vida. Dos años después, buscando fondos para una asociación de ex alumnos de la universidad donde estudiaba en México, pensó en la idea de organizar un evento para recolectar algo de dinero. Se le ocurrió entonces apelar a la nostalgia y a sus recuerdos mexicanos y escogió una fecha particular para montar su espectáculo, el 15 de septiembre, día en el que se conmemora la primera interpretación del himno nacional de México hace más de 150 años. “El Mexicano es muy nacionalista, siente mucho los colores de su bandera, lo presume, lo chilla a los cuatros vientos”, dice Medina, “y tener una empresa que represente todo eso de ser mexicano nos ha resultado muy gratificante”. Pero la afición de Ciro por la lucha libre viene de mucho tiempo atrás, cuando él todavía era un niño y jugaba con sus muñecos luchadores sobre rings de juguete y, poco después, buscando la forma de que alguien lo llevara al Arena Puebla, lugar muy popular en México donde todavía se realizan luchas semanalmente y a las que Ciro no quería faltar.

De esta manera se formó El Grito Producciones, que actualmente cuenta con un grupo de luchadores que por circunstancias diversas vinieron a Europa y se quedaron, “algunos siguiendo a una chica, otros porque querían conocer Europa y simplemente no volvieron”, agrega Medina. Esa es la base, pero para seguir creciendo y madurando El Grito también invita a luchadores estrella, a los que trae directamente de México, como El Hijo del Santo o L.A. Park, reconocido luchador mexicano que Ciro conoció en las fiestas del Pilar de Zaragoza “L.A. Park nos resultó aparte de un gran luchador un gran ser humano y ahora es un gran amigo mío”.

L.A. Park lleva un traje color negro de fondo, con las silueta de una calavera blanca encima. Su voz es gruesa, pero cuando se le oye hablar parece transmitir una cierta ternura que se contradice con la voluptuosidad de su cuerpo. Él sabe muy bien que la lucha libre mexicana se trata de uno bueno y otro malo, donde el primero es aplaudido y querido y el segundo es abucheado e insultado. “Por eso que la máscara es sagrada porque dentro de este espectáculo hay doctores, licenciados, abogados. Hay gente preparada con mucha cultura, con mucha educación”, dice L.A. Park refiriéndose a sus compatriotas. “Es gente que no puede dar su otra cara porque ellos ya tienen otra vida, fuera de lo que es la lucha libre”.

“Para cada luchador la máscara es su personaje, es su identidad, es como Spiderman, sin ella no es un superhéroe”, dice Medina con entusiasmo. “Su vida privada queda apartada, y la máscara es lo que les da la fuerza, la potencia para combatir”.

Buena acogida

La sorpresa y el recibimiento del público local a este espectáculo ha sido grata, porque en principio las luchas estaban pensadas para los mexicanos nostálgicos que echaban de menos a los enmascarados, pero resulta que el recibimiento por parte del público catalán ha sido acogedora. Es el caso de Andrea Cortés, joven estudiante Barcelonesa de 21 años que en septiembre del año pasado acudió por primera vez a una de estas peleas animada por una amiga suya mexicana, “al principio cuando me dijeron de ir estaba un poco reticente porque no conocía esto de la lucha y no me llamaba la atención, pero tienes que verlo para que te guste, no es para nada lo que uno se espera. Yo pensaba que todo sería como muy violento, donde sólo habría hombres, pero lo que más me gustó fue justamente el ambiente que es muy variado, con gente de todas las edades”, dice Andrea que desde esa primera lucha no se ha perdido ni una sola . “Además no sólo es eso, sino también hay comida, hay música y acabas conociendo a todo el mundo, además de que te ríes muchísimo. Para el ocio está muy bien, es como para pasar un domingo diferente. Es como una fiesta. ”

A pesar de que en Estados Unidos los luchadores profesionales pueden ganar miles de euros, en España los salarios no tienen punto de comparación. Para los peleadores locales es una cuestión más de placer y de pasión. “Lo primero es que lo sientas”, dice Kidman, el primer luchador catalán en unirse a esta liga mexicana a este lado del charco “porque sino, como todo en la vida, te aburrirás de hacerlo”.

“En México la lucha libre es de verdad, muy de verdad”, dice L.A. Park que asegura tener la cara muy golpeada y con algunas cicatrices. “La gente dice que es falso todo. La lucha libre mexicana no es como la americana, allá sí hay un guión, allá es una telenovela, es una historia. Aquí no”.

 No sólo lucha

Pero en el Grito Producciones no solamente hay luchadores sino que detrás hay también Djs, mariachis, diseñadores y toda clase de artistas mexicanos que se han encargado de acercar la cultura mexicana a los españoles, como si de un embajada alternativa se tratara. “México es muy caótico, demasiado grande, melancólico y gritón” dice Medina. “Echo de menos eso, pero aquí lo tengo de alguna manera. Quizá por eso formé El Grito Producciones, para no echarlo tanto de menos”.

“Creo que te da a conocer todo lo que es la cultura mexicana desde una perspectiva diferente y la verdad es que te sorprende positivamente”, dice Andrea Cortés que en cada evento trae a más amigos, “empecé yo sola y la última vez vinimos siete. Yo no conocía muchos mexicanos en Barcelona hasta que comencé a ir a la lucha libre y la verdad es que creo que son mucho más abiertos y cercanos que los catalanes que puedan haber aquí, porque son muy cercanos a la gente y te reciben súper bien”.

Carlos Dávalos

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